No, no se trata de un error ortográfico, ni tipográfico, sino del nuevo “palabro” de moda en la actividad de I+D+i. INNPACTO es el programa que el Ministerio de Ciencia e Innovación está ultimando, y a través del cual vehiculará gran parte de las ayudas nacionales en esta materia. Sustituirá a varios de los programas vigentes hasta ahora y se cree que supondrá un cambio importante respecto a los actuales procedimientos. Poco sabemos del nuevo INNPACTO a estas alturas, salvo que se primará la cooperación entre empresas y centros tecnológicos y organismos públicos de investigación. Hasta el mes de abril no se publicarán más detalles. Así que a esperar… y desesperar. La escasa inversión privada en I+D+i nos obliga, a los que nos dedicamos a esta actividad, a cofinanciar nuestros gastos en las convocatorias públicas de ayudas, que, como se puede comprobar una vez más, están sujetas a una gran incertidumbre, pues, de forma más habitual de lo que sería deseable, se cambian las reglas de participación, los criterios de valoración, las prioridades temáticas, los plazos y formularios de solicitud. Desde 2000 hemos cambiado 4 veces de ministerio responsable pasando por MCyT, MEC, MITYC, MICINN, y por no sé cuántos distintos tipos de programas. Hoy en día aún hay más de 40 programas de ayuda al I+D+i, todos ellos diferentes. Este escenario de gran incertidumbre es muy negativo para una labor que, como el buen vino, requiere paciencia, tesón y plazos medios o largos para dar resultados. Además, todos estos cambios suponen un gran consumo de recursos humanos y económicos. Se puede resumir que en España (y en Europa más aún) se nos está yendo mucha pólvora en salvas. Estamos dedicando demasiado esfuerzo simplemente en cambiar de ventanilla a los funcionarios y provocando que los potenciales beneficiarios (empresas, centros tecnológicos y OPIs) dediquen su tiempo a estudiar los nuevos procedimientos, en lugar de consagrar sus esfuerzos y su talento a desarrollar nuevos productos o tecnologías que supongan realmente avances, mejoras de la calidad de vida y riqueza. Confiemos, pues, en que INNPACTO sea un buen empuje para adelante, y lo que es más importante, que el impulso que nos dé se mantenga en el tiempo y no venga dentro de poco otro programa, con otro nombre impactante que nos vuelva a hacer cambiar la dirección.
Jesús M. Fernández García











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