El arte del descanso es una parte del arte de trabajar – John Ernt Steinbeck

31 08 2009

POR SUSANA LLANEZA BARRERA

A la vuelta de las vacaciones he constatado la importancia que el descanso tiene para poder renovar energía y regresar al trabajo relajados y con ganas de enfrentarse de nuevo a los retos laborales.

Lo mismo que comer o dormir, descansar es una necesidad biológica y mental después de periodos de trabajo intensos  y nos ayuda a desconectar de la rutina y a lo que coloquialmente denominamos “cargar las pilas”.

No cabe duda, que esta desconexión laboral sienta bien y hace que nuestra disposición a trabajar cuando volvemos sea más positiva y nuestros resultados aumenten en calidad, lo cual por tanto favorece tanto al trabajador, que descansa, como a la empresa  que mejorará su productividad.

Sin embargo, según una encuesta elaborada en toda Europa, EE.UU. y Canadá, seis de cada diez trabajadores “no deja del todo” su puesto y durante los días de descanso, revisa  correos y mensajes telefónicos. De hecho, en España, sólo un 20% asegura desconectar totalmente.  

Los perfiles de las personas que no consiguen cortar ese llamado “cordón umbilical virtual” no siempre coinciden pero, no cabe duda que la mayoría cree que estar haciendo un gran favor al resto al trabajar hasta el agotamiento.

Sin embargo, sin desmerecer en absoluto el sentido de la responsabilidad que estos trabajadores demuestran, esta adicción al trabajo o el miedo a abandonar el puesto de trabajo temporalmente que algunos tienen, no favorece a nadie,  sino que por el contrario suele repercutir negativamente no sólo en ellos mismos (que terminan extenuados y faltos de creatividad y calidad en sus trabajos) sino también en sus compañeros, en la organización y en sus familias y amigos.

doctorOtro caso distinto es el de los profesionales que, debido probablemente a la crisis económica actual y por temor a la pérdida de sus empleos o por falta de medios para irse fuera del domicilio habitual, optan por no irse de vacaciones o se van menos días.

De cualquier forma, desde las empresas se debería fomentar el descanso de los trabajadores, concienciándolos para que descansen lo máximo posible durante sus vacaciones y vuelvan al trabajo relajados, “recargados” y preparados para empezar de nuevo. Y ¿por qué tiene que hacer eso un empresario?, se preguntarán algunos,  pues porque éste debe pensar en última instancia en la rentabilidad de su negocio. No podemos pretender que los empleados trabajen continuadamente sin cansarse y sin que se refleje en una disminución de la calidad de su trabajo y, estas “rebajas” de la calidad terminan convirtiéndose en una disminución de la productividad. 

Debemos alentar a nuestro equipo a disfrutar todas sus vacaciones dentro del año, no postergándolas indefinidamente en el tiempo o cambiándolas por incentivos económicos.

Cuando por culpa de reducciones de plantilla, los trabajadores que quedan en la empresa sean un bien escaso, debemos buscar las fórmulas necesarias para ayudarles a descansar y renovarse, no explotando al personal que nos queda, pues corremos el riesgo de que se ”quemen” y que nuestro propio negocio corra la misma suerte.

Los expertos aconsejan que para que la ausencia de un trabajador de su puesto no cause trastornos en la marcha de la empresa es fundamental comunicar y delegar adecuadamente, de forma que el resto del equipo esté informado de las tareas y temas pendientes y se asignen responsables capaces de tomar las medidas necesarias en caso de surgir dudas.

Hacer una lista con las cosas a realizar antes de irse de vacaciones y darle a cada una de ellas la prioridad que merece suele ser una buena política a llevar a cabo. Es importante asegurarse de dejarlo todo solucionado antes de irse.

En Fundación Prodintec fomentamos el disfrute de las vacaciones como un ejercicio sano para todo el equipo. Creemos que un equipo relajado y descansado está mucho más motivado y preparado para trabajar de forma productiva.

Susana Llaneza Barrera


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