POR SUSANA LLANEZA
Estos días he estado leyendo sobre una iniciativa de la Universidad de Oviedo en colaboración con la Asociación de Jóvenes Empresarios del Principado de Asturias entre otros. Se trata de la convocatoria de un concurso de ideas empresariales que denominan “Tengo una idea brillante, ¿te interesa?”. Los concursantes potenciales deben ser en su mayoría estudiantes o titulados universitarios y, siempre, menores de 30 años.
Me gusta este certamen porque aúna la creatividad con la preparación técnica. A los jóvenes participantes se les pide que presenten públicamente una buena idea de negocio o empresarial durante unos cinco minutos, respondiendo posteriormente a cuantas preguntas les puedan surgir a los miembros del jurado. Si bien, para ello se les va a preparar academicamente, es decir que podrán aprender a presentar sus ideas de una forma efectiva para conseguir el mayor impacto posible tanto para captar posibles clientes o colaboradores, como para captar financiación para sacarla adelante. Es decir, estamos ante un concurso donde no sólo se premia a la creatividad sino también la capacidad de llegar al objetivo y además, se les facilita herramientas a los jóvenes con ideas innovadoras para que sean capaces de conseguirlo. Los consursantes aprenderán técnicas para desarrollar su negocio y otras muchas materias como la telegenia para mejorar sus presentaciones.
Y es por ello, que la valoración se hace teniendo en cuenta dos premisas, por un lado la idea más original (la más viable, con mayor potencial de desarrollo, la originalidad de la misma, aprovechamiento de recursos,…) y por otro la simpatía del público (claridad en la exposición, apoyo, originalidad de la presentación,…).

Reitero que me gusta este concurso. Creo que desde la educación de base se debería copiar la intención del mismo. Estamos premiando en nuestros jóvenes el ser muy buenos en cualquier cosa (expediente, una materia concreta,…), pero no les estamos habilitando socialmente a “vender” esa sabiduría a los demás, a gestionar un grupo de trabajo para conseguir una meta conjunta, a hablar en público,… ¿De qué nos sirve ser tan buenos en nada si luego no sabemos hacer llegar esa sabiduría a otros?.
El sistema educativo actual y la sociedad para más inri, aboca a los jóvenes a no saber comunicar sus conocimientos a los demás. Los SMS, las consolas, la falta de lectura, el no tener asignaturas específicas donde se le enseñe al alumno las habilidades específicas para saber hablar en público, etc, hace que las empresas cada vez se encuentren más con profesionales potencialmente buenos en sus materias pero sin capacidad de comunicación o gestión y sin habilidades sociales para relacionarse con sus compañeros, clientes y proveedores.
Espero que los promotores de este concurso tengan mucha suerte en su desarrollo e incluso repitan, porque, definitivamente, nos beneficiaría a todos.
SUSANA LLANEZA BARRERA



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