POR SUSANA LLANEZA BARRERA
Hace unos días leí un interesante artículo titulado “La innovación con amplitud de miras” que no ha hecho más que afianzar mi idea de la innovación organizacional. Creo que a la hora de triunfar en el mercado actual, cualquier organización no sólo debe ser innovadora, sino que ha de serlo “con amplitud de miras”.
Los autores me han hecho reafirmarme en la idea de que la innovación no debe darse sólo a nivel de producto sino que debe ir más allá, cuidando otras funciones y procesos empresariales, tales como los sistemas de Marketing, de información, de contabilidad y financiación, de remuneración e incentivos a los empleados, etc. Sería aconsejable dominar todos estos mecanismos prácticos del negocio para poner en marcha un plan de negocio adecuado a los mercados cambiantes (cada vez que fuese necesario). Y una vez más, llegados a este punto, vuelve a ser esencial rodearse de un capital humano de primera que no sólo posea los conocimientos sino que esté dispuesto a asumir riesgos, a cambiar,… en definitiva a innovar en lo suyo.
Con esto, lograríamos dotarnos de una infraestructura de respaldo. De hecho una innovación coherente y eficaz requiere la excelencia de toda la organización y una dirección empapada con está idea, estaría aumentando las posibilidades de conseguir una ventaja competitiva sostenible.
Y es que parece claro, que hemos llegado a ese punto en el que la competencia en el mercado ya no es sólo entre productos, sino entre sistemas empresariales innovadores. Ya no estamos vendiendo el mejor coche, sino el mejor coche con la mejor campaña de marketing, los costes más ajustados, la mejor financiación, la mejor red de distribución, …
Y yendo más allá, estoy convencida de que existe un hecho básico que ya ha defendido mi compañero Iñigo Felgueroso, y es la suma de una nueva variable: la cooperación. Y es que las relaciones entre empresas llevan a la combinación de conjuntos de capacidades y permiten la interrelación de estructuras de conocimientos empresariales. Este intercambio de conocimientos corporativos puede permitir a las empresas implicadas conseguir objetivos inalcanzables para una empresa que opera de forma aislada. Y entonces ¿por qué no unirnos a otros para avanzar juntos?.
Me gustaría contagiar a las empresas y organizaciones de este espíritu innovador y transmitir mi más firme creencia de que el I+D+i corporativo y colaborativo (ya sea horizontal o vertical) es muy enriquecedor para las partes implicadas, dotándoles de una ventaja comparativa frente al resto de los contendientes del mercado. En Prodintec tenemos un equipo humano que puede acompañarle en este interesante camino de la innovación.
Susana Llaneza Barrera



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